Comunicación, día 2.

Somos capaces de comunicarnos en decenas de maneras diferentes según a quién tengamos delante. 

Nuestro lenguaje es diferente con nuestros jefes,  mascotas, exparejas, hijos, amigos, padres…., contigo! 

 

¿Qué es un sistema de comunicación?

Ante esta pregunta seguramente el 90% de nuestras respuestas serán: El teléfono, la televisión, prensa escrita, comunicación digital, la radio, internet con sus redes sociales, foros, chats, blogs… y entre todo esto ¿Por qué no? Una carta. ¡¡Que ilusión cuando en estos tiempos recibes una carta!! Y con que ilusión y cariño la envías… ¿Recuerdas cuándo fue la última vez?

 

No entrabas en mis planes y hoy no imagino mi vida sin ti.

 

No es necesario que sea muy extensa. Basta con unas pocas líneas para que ese mensaje cale en ti. Que te emocione de verdad. Esta sensación también puede pasar a día de hoy con una notificación de mensaje en tu teléfono. En ocasiones basta con leer una sola palabra, mires la pantalla de tu móvil y sonrías como un tonto.

¿Cómo ha llegado esa palabra a causarte esa sonrisa? Para redirigir el tema y definir qué es un sistema de comunicación me remitiré a esta cita que me encanta. Lee atento:

“No se ama a alguien por su apariencia, su ropa o su carro elegante, sino porque canta una canción que solamente tú puedes escuchar” Oscar Wilde

Seguramente cuando la pronunció este autor los canales de comunicación eran muy distintos, pero a pesar del paso del tiempo nos sigue siendo válida. Como verás, el canal, el medio de comunicación es prácticamente lo menos importante. O así lo considera nuestro cerebro, para que tu hayas sonreído como un tonto al leer “esa palabra” escrita y enviada por “esa persona”.

La última línea: “…canta una canción que solamente tú puedes escuchar.” ¡Exacto! Eso es un sistema de comunicación. La manera única e intransferible que tienes de comunicarte, expresarte con cada persona o grupo. Y que varía según por quien este compuesto este grupo. Así dos personas crearan un sistema, que variará si otra persona entra en él.

 

No pienso pasar de puntilla por tu vida, he llegado a instalarme en ella,  a compartirla contigo de la mano. 

 

Tras aquel primer café,  me habría reído a carcajadas si alguien me dice que voy a terminar enamorada como una tonta de tí,  hasta los huesos.

 

Por esa razón, esa palabra en la pantalla de tu móvil, un post-it al lado del desayuno, un simple emoticono… tiene ese sentido, esa lógica, esa intención, esa carga emocional, para ti y seguramente para nadie más, solo también lo tiene para quien te lo envía. 

Y si algún día me alejo tanto que ya no pueda sentir tus manos sobre mi cuerpo,  o dentro,  no dudes un segundo que lo que más necesitaré será un abrazo,  de esos que me dabas al despedirnos tras aquellas primeras citas.

No hay mejor medicina que te abracen hasta doler.

 

Sin aliento
Sin respiración
Prefiero morir en tus brazos
Que renunciar a sentirte
Aunque diga una y mil veces NO
Contigo la respuesta es siempre SÍ

 

Este es el poder de la comunicación. Creamos “códigos” únicos, poderosos capaces de transmitir mucho con muy poco y perdurar muchísimo en el tiempo, diferentes, exclusivos, adaptados a cada relación personal que tenemos. Con sutiles pero importantes diferencias a la hora de transmitir y recibir información.

“Esa persona” no transmite la misma información si está contigo en la intimidad, donde os expresaréis con vuestro “propio código” más íntimo, que le transmite a su familia, compañeros de trabajo u otras amistades. Y lo que es mágico, tampoco la transmite de la misma forma. Está adaptada a ti, para que tu la entiendas y comprendas, para que puedas leer sus pensamientos y abrazar sus emociones.

 

Por mucho que nos alejamos
No es más que distancia
Tú y yo sabemos
Que nos sobra con rozarnos
Para volver a ser uno 

 

Lo que es realmente increíble en todo esto, es que se ha creado de forma inconsciente. No hemos planeado construir este “código” Simplemente interacción tras interacción, tu has modificado su sistema y ella el tuyo. Ella te ha dado confianza para que te expreses así y tu a ella. Hasta llegar a este código único que seguirá cambiando, evolucionando con vuestra relación y vuestra relación con el.

-Solo?

Contigo…. 

 

Ahora lees esa palabra, o ves un emoticono de una isla, la foto de una luna llena y sin más sonries a la pantalla de tu teléfono.

 

Diego López Atienza & Isabel Jiménez 

Comunicación, día 2.

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